martes, 23 de junio de 2009

all things go, all things go

Teníamos espejos en los ojos
y nos mirábamos despacio,
como quien busca
canciones
en un yo de épocas pasadas.
Entre las noches desiertas,
botellas
y huellas en la arena
que empezaban a ver mundo
a deshojar recuerdos
como extraños con vidas paralelas
nos rociábamos la piel
de sal e historias ciertas;
el hábito hace al ateo y la
revolución
podía ser sólo de pensamiento,
pero era.
Aprendí
de ella el tequila y la grosella,
un par de autores nuevos
y mucho, mucho más;
de otros la cerveza,
las luces tibias, las barcas muertas
y la cálida rutina
de tapicería rasgada,
de saber qué toman todos
y cada cuándo
y cuánto.
Las ganas terribles de lo eterno,
el precio
del fin de semana y los
himnos a voz quebrada.
Después,
un diluirse extraño de las palabras
como si ya no hiciera falta
hablar para contarse nada
para decir
que los que ya no están siempre irán conmigo,
que nosotros
seguimos aquí en las mismas playas,
nos entendemos más que nunca y
que nuestras noches
que nuestra vida
así, entera,
como una broma macabra
hoy
se tambalea.

*****

Gracias, mil gracias a Vetusta Morla y Christina Rosenvinge por esta versión; y a Luis García Montero por el increíble poema Nuestra noche (vale muchísimo la pena leerlo entero...).

1 comentario:

Eva dijo...

Al capdavall suposo que tot són rutines... i a vegades convé que s'acabin però a vegades no ho veiem pas tan clar...

La setmana passada em vaig passar un dia i mig cantant "all things go" amb el títol de la cançó a la punta de la llengua! Són coses d'aquelles que em treuen de polleguera! És una graaaan cançó (tot i les coincidències)!